Tortosa
Tortosa es la capital de la comarca del Baix Ebre. El municipio está formado por diversas entidades de población además del núcleo central, que son las siguientes: Jesús, Campredó, Bítem, Els Reguers y Vinallop.
Situada junto al río Ebro, cerca de su desembocadura y al inicio del Delta, Tortosa aglutina la vida económica, cultural y social de la parte baja del Ebro, además de ser su centro comercial y de servicios más importante, y la sede episcopal del territorio.
En Tortosa encontramos edificios y palacios declarados Monumento Nacional que, junto con el mejor conjunto renacentista del Principado, hacen que su visita sea obligada. Además, el Ebro es navegable turísticamente desde el embarcadero fluvial tortosino.
Por ello destacamos el Castillo de la Suda, actualmente Parador Nacional, situado a 59 metros sobre el nivel del mar. Tiene una gran influencia andalusí y el único cementerio al descubierto de época árabe en Cataluña.
En Tortosa encontramos otras fortificaciones, entre las cuales destacamos el fortín de Tenalles del siglo XVII, situado al norte de la ciudad; las fortificaciones del Sitjar, también del siglo XVII, donde encontramos tres fortines y una gran fosa; los fortines de Orleans, situados frente a los del Sitjar y que fueron conquistados por este duque durante la Guerra de Sucesión española en 1708; diversos tramos de muralla, como la muralla de Remolins y la del Rastre; y, por último, varias torres: la del Corder, la de los Priors, la de Campredó o Font de Quinto, la torre de la Carrova, la torre Gassia y la de Fullola.
La ciudad también alberga diversos palacios y casas nobles: el Palacio Montagut, el Palacio Episcopal románico, el palacio Despuig, el palacio Oriol, el Capmany, la Casa-palacio Abària-Aldana y el Palacio Oliver de Boteller. Y tres reales colegios situados en la misma calle: el de Santo Domingo, el Colegio de San Jaime y San Matías, el Colegio de San Jorge y Santo Domingo y la iglesia de Santo Domingo.
También cabe mencionar que hay un gran número de edificaciones civiles de diferentes épocas relevantes dentro de la ciudad: el Convento de Santa Clara, la lonja medieval, el mercado municipal, la Villa Mercedes, la Clínica Sabaté y muchas más.
Como festividad de Tortosa, cabe destacar la Fiesta del Renacimiento, que se celebra durante cuatro días en la segunda quincena de julio y en la que se representa el esplendor de la ciudad durante el siglo XVI.
Tortosa, 10 razones para venir
1. La historia y el valioso pasado de Tortosa
Hay pocas ciudades pequeñas que, sin ser capital de provincia, tengan la relevancia de Tortosa, con más de 2.000 años de historia. En cada rincón de su rico casco antiguo se respira el paso del tiempo. Los íberos eligieron la actual capital del Baix Ebre para establecerse. De hecho, algunos historiadores se preguntan si llegó a ser la misteriosa y destacada ciudad de Hibera.
De ser así, Tortosa habría dado nombre al río Ebro (Iber) e incluso a toda la península. Como testimonio de su espléndido pasado, por donde pasaron romanos, musulmanes, judíos y cristianos, la ciudad exhibe el magnífico castillo de la Suda, la catedral de Santa María y elegantes edificios modernistas. No es extraño que se la conozca como la ciudad de las tres culturas: cristiana, judía y árabe. Durante el Renacimiento (siglo XVI), Tortosa alcanzó su máximo esplendor.
2. La capital del río Ebro
El río Ebro es uno de los principales atractivos de Tortosa. Atraviesa la ciudad de lado a lado y puede admirarse desde sus puentes y paseos fluviales, ideales para disfrutar del paisaje. Sus habitantes sienten una gran vinculación con este río, ya que forma parte esencial de su vida cotidiana. También se puede descubrir el encanto del Ebro a bordo de Lo Sirgador, el llagut de la ciudad, realizando un recorrido por la fachada fluvial y su entorno natural. Contemplar una puesta de sol desde el río o ver cómo el sol se oculta tras el macizo de los Ports son experiencias únicas.
3. Entre dos parques naturales
Tortosa se encuentra entre dos espacios naturales privilegiados: el Delta del Ebro y el Parque Natural dels Ports, en el corazón de las Tierras del Ebro, declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO. La proximidad a estos entornos, tanto de costa como de montaña, convierte la ciudad en un punto ideal para explorar el territorio. Rodeada de naturaleza, ofrece muchas opciones al aire libre, como rutas en bicicleta por la Vía Verde, excursiones de montaña o paseos en embarcación por el río o el delta.
4. La ciudad de las tres culturas
Históricamente, Tortosa es un lugar singular. Es uno de los pocos sitios donde, durante la baja Edad Media, convivieron las tres grandes religiones monoteístas: cristiana, musulmana y judía. En 1148, tras la conquista de la ciudad por Ramón Berenguer IV, se permitió que la comunidad sarracena continuara viviendo allí, al igual que la comunidad judía, presente desde la época romana. Durante siglos, estas tres comunidades convivieron con cierta armonía. Paseando por el casco antiguo aún se percibe este legado.
5. Las fiestas
A finales de julio, Tortosa celebra la Fiesta del Renacimiento. Con el lema "El esplendor de una ciudad en el siglo XVI", esta celebración recrea uno de los periodos más brillantes de su historia. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, ofrece una gran variedad de actividades lúdicas y culturales, con decenas de espectáculos diarios y miles de personas vestidas de época. Durante cuatro días, la ciudad se transforma y realiza un intenso viaje al pasado.
6. La gastronomía
Gracias a su ubicación, Tortosa disfruta de una gran diversidad de productos típicos: pescado, marisco y el valioso arroz del delta, así como verduras, hortalizas y fruta del interior, y dulces tradicionales como los pastissets. Todo ello puede encontrarse en el Mercado Municipal, un edificio modernista situado en el centro de la ciudad. Además, hay una amplia oferta de restaurantes donde degustar productos de proximidad. Cerca también hay tres restaurantes con estrella Michelin.
7. La calidad de vida
Lejos del bullicio de las grandes ciudades, Tortosa se encuentra en un entorno natural privilegiado y ofrece todos los servicios de una ciudad pequeña y accesible. Se puede recorrer fácilmente a pie, lo que la hace ideal para pasear tranquilamente por el centro y el casco histórico. Es un destino perfecto para disfrutar de una estancia relajada y en familia. Su gente, amable y acogedora, te hará sentir como en casa.
8. La cultura
Música, arte, patrimonio, teatro y cine forman parte de la oferta cultural de Tortosa. Su dinamismo artístico es un buen motivo para visitarla. La ciudad cuenta con el Museo de Tortosa, la Muestra de Jazz, festivales de intervenciones artísticas en espacios monumentales y un festival de cine turístico y sostenible, único en la península ibérica, entre muchas otras propuestas.
9. La ubicación estratégica
Como ciudad más grande de las Tierras del Ebro y situada en su centro, Tortosa actúa como capital del territorio. Además de los parques naturales cercanos, es un buen punto de partida para descubrir el resto de la zona: pueblos marineros, tradiciones del interior, escenarios de la batalla del Ebro o los vinos de la DO Terra Alta.
Tortosa se encuentra a unos 200 km de Barcelona, y a una distancia similar de Valencia y Zaragoza, lo que la convierte en un lugar estratégico a lo largo de la historia.
10. Las tradiciones y el folclore
Las tradiciones siguen muy presentes en Tortosa. La Semana Santa, por ejemplo, atrae cada año a muchos visitantes. Es la única ciudad catalana con un centro de interpretación abierto todo el año dedicado a esta celebración, donde pueden verse los pasos procesionales, verdaderas obras de arte. Además, conserva tradiciones como el baile de la jota y un rico patrimonio festivo con gigantes, cabezudos y la cucafera, uno de los elementos más queridos del bestiario popular.