Saltar al contenido principal

Habaneras en Cataluña: la banda sonora de las noches de verano junto al mar

  1. Inicio
  2. Destacamos...
  3. Habaneras en Cataluña: la banda…

Hay sonidos que sólo oírlos ya nos tllevan de viaje. Una guitarra marcando el compás, tres voces que se entrelazan, el murmullo del público, el olor a sal y, cerca, una cazuela de ron quemado encendiendo la noche. Las habaneras son mucho más que canciones populares, son una forma de vivir el verano en Cataluña, especialmente en los pueblos marineros, donde este género se ha convertido en uno de los momentos más esperados de muchas fiestas mayores.

¿De dónde vienen las habaneras?

El nombre ya nos da una pista clara: habanera viene de La Habana. Este género musical surgió en Cuba en la primera mitad del siglo XIX, como danza y canción de tempo moderado y compás binario, también conocida en algunos contextos como contradanza criolla. Con el tiempo, aquellas melodías viajaron hasta la península y arraigaron con fuerza en diferentes puntos del litoral, especialmente en Cataluña, donde se vincularon al ambiente de taberna, a los marineros, a los pescadores y a la memoria de un mundo de idas y vueltas entre el Mediterráneo y el Caribe.

Curiosamente, en origen las habaneras no se pensaban sólo para ser escuchadas. En Cuba, la contradanza era un baile de salón, interpretado para que el público lo bailara; hoy, en cambio, cuando hablamos de habaneras en Cataluña pensamos sobre todo en cantadas al aire libre, a menudo junto al mar, con el público sentado en silencio hasta que llega el momento de cantar los estribillos más conocidos.

Esta transformación forma parte de su encanto. Las habaneras conservan un aroma tropical, pero en Cataluña han adoptado un carácter propio: más marinero, más nostálgico y profundamente popular. Hablan de amores lejanos, de barcos, de tabernas, de soldados, de islas perdidas y de recuerdos que parecen llegar con la brisa. Son canciones sencillas, pero tienen la fuerza de las cosas que ocurren de generación en generación.

Havaneres

Calella de Palafrugell, el gran templo de las habaneras

Si existe una cita que simboliza este mundo es la Cantada de Habaneras de Calella de Palafrugell. Su origen se remonta al año 1966, cuando un encuentro de cantores en la taberna de Can Batlle, en la plaza del Port Bo, acompañó la presentación del libro Calella de Palafrugell y las habaneras. Aquel acto, que podía haber quedado como un encuentro puntual entre amantes del género, tuvo tal acogida que acabó convirtiéndose en una de las grandes citas culturales del verano catalán.

Hoy, Calella de Palafrugell es sinónimo de habaneras. La playa del Port Bo se transforma en un escenario único, con las barcas, las arcadas blancas, el mar oscuro y miles de personas dispuestas a dejarse llevar por las voces de los grupos invitados. La cantada comenzó en 1966 y sigue siendo un referente del género, con programación propia y actividades en torno a la música de taberna.

También es aquí donde nace uno de los nombres más emblemáticos del género: el grupo Port Bo. Formado en 1966 en Calella de Palafrugell, nació precisamente con motivo de la presentación del libro que dio origen a la cantada, y su primer trío estaba formado por Josep Xicoira, Carles Mir y Ernest Morató. Su trayectoria ha sido clave para mantener vivo el repertorio clásico y llevar las habaneras más allá de las tabernas y las plazas de costa.

Otras cantadas imprescindibles en Cataluña

Aunque Calella de Palafrugell es la más conocida, el mapa de las habaneras en Cataluña es mucho más amplio. Palamós celebra la Muestra de la Habanera Catalana, un encuentro que reivindica la habanera y la canción de taberna con un estilo propio y con todas las canciones interpretadas en catalán. Es una cita especialmente recomendable para quien desea escuchar el género con calma, con un público atento y una atmósfera muy vinculada a la tradición marinera del municipio.

Begur también tiene una intensa relación con este universo. El municipio celebra cantadas de habaneras tanto en el centro del pueblo como en la playa de Sa Riera, y en ambas tiene presencia el tradicional ron quemado. Además, su Feria de Indianos recuerda el vínculo histórico con Cuba y el legado de los "americanos", aquellos begurenses que emigraron a la isla en el siglo XIX y, al volver, dejaron una huella visible en la arquitectura y la cultura local.

De norte a sur, muchas poblaciones del litoral catalán programan cantadas en verano. Algunas son multitudinarias; otras, más íntimas. Pero todas comparten la misma esencia: una noche al aire libre, voces que resuenan junto al mar y esa sensación de que la música forma parte del paisaje.

Ron quemado, guitarra y emoción

Ninguna cantada de habaneras sería muy completa sin el ron quemado. Esta bebida, tan ligada a las veladas marineras, se prepara tradicionalmente con ron, café en grano, azúcar, piel de limón y especias como la canela, todo calentado y flameado en una cazuela de barro. El resultado es una bebida aromática, dulce y festiva, que suele servirse caliente mientras la música llena la noche.

El ron quemado no es sólo un acompañamiento gastronómico: es parte del ritual. El fuego, el olor a café y canela, el sonido de las guitarras y la proximidad del mar crean una atmósfera difícil de olvidar. Por eso, asistir a una cantada de habaneras es mucho más que ir a un concierto. Es vivir una tradición compartida, una experiencia que combina música, historia, paisaje y convivencia.

Las habaneras siguen vivas porque conectan con emociones muy simples y muy universales: la añoranza, el viaje, la memoria, el amor y el sentimiento de pertenencia. Tienen el aire de una canción antigua, pero cada verano vuelven a sonar con bastante renovada. Y cuando el público se añade, cuando las voces se mezclan y la noche parece detenerse, se entiende por qué estas melodías se han convertido en una de las bandas sonoras más queridas de Catalunya.

Para el visitante, descubrir una cantada de habaneras es una forma magnífica de acercarse a la Cataluña marinera más auténtica. Basta elegir el pueblo, llegar con tiempo, buscar un buen rincón y dejar que la música haga el resto. Entre el mar, las voces y el ron quemado, las habaneras convierten cualquier noche de verano en un recuerdo imborrable.

Publicado por Youssef Haouriqui el 21 de septiembre de 2026 a las 14:12h

Agenda

Experiencias