Llinars del Vallès
Pueblo de acogida, mosaico de culturas desde los primeros tiempos Llinars del Vallés tiene, con el Castellnou, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad; con una rica decoración, es considerado uno de los ejemplos mejor conservados de pinturas profanas y alegóricas del siglo XVI. El núcleo histórico conserva rincones que transportan al visitante al pasado: la antigua cárcel, en la calle Mayor; la Fonda Domènech, punto de encuentro de los veraneantes barceloneses; el antiguo almacén de carnes Barnils, o la charcutería de Can Gay, en la antigua carretera de Mataró.