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La Roca dels Bous, el yacimiento del Noguera donde el fuego explica la vida de los neandertales

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En Sant Llorenç de Montgai (Camarasa), rodeado por un paisaje espectacular entre el río Segre, los riscos y las primeras sierras del Prepirineo leridano, se encuentra un yacimiento que permite acercarse a una de las grandes preguntas de la prehistoria: ¿cómo vivían los neandertales? La respuesta, en la Roca dels Bous, llega a menudo a través de un elemento tan cotidiano como fascinante: el fuego.

Este abrigo prehistórico, situado en los Aspres de la Noguera, es uno de los espacios clave para comprender las ocupaciones neandertales del Paleolítico Medio en el nordeste de la península ibérica. Durante años de excavaciones, los arqueólogos han documentado herramientas de piedra y restos de fauna. Estos nos hablan de estancias reiteradas en el lugar, marcadas por una gran cantidad de estructuras de combustión. Precisamente, este registro del fuego es uno de los elementos que convierten la Roca dels Bous en un yacimiento excepcional.

Un yacimiento donde el fuego se ha conservado de manera excepcional

Cuando pensamos en una hoguera prehistórica, es fácil imaginar llamas encendidas dentro de un abrigo rocoso. Sin embargo, lo que realmente interesa a los arqueólogos y arqueólogas, miles de años después, no es solamente el fuego que ardió allí, sino las marcas que dejó. Sedimentos ennegrecidos, tierras alteradas por el calor, cenizas y carbones, pequeños indicios que permiten reconstruir qué sucedía a su alrededor.

En la Roca dels Bous, este registro se ha conservado de una manera excepcional. En muchos yacimientos paleolíticos, los restos de las hogueras desaparecen debido a la erosión, la lluvia, el viento, el paso del tiempo o las alteraciones del sedimento. Aquí, en cambio, una gran cantidad de hogares han quedado preservados gracias a las condiciones de formación del yacimiento y al rápido enterramiento de algunas zonas. Esto ha permitido identificar estructuras de combustión con restos de ceniza y superficies afectadas directamente por la acción del fuego.

Este hecho es especialmente valioso porque ofrece una oportunidad única para estudiar cómo utilizaban el fuego los neandertales, cómo organizaban el espacio y qué actividades desarrollaban dentro del abrigo. El fuego, en este yacimiento, no es un hallazgo aislado, sino una presencia recurrente.

La Roca dels Bous, el yacimiento del Noguera donde el fuego explica la vida de los neandertales

Más que calentarse: las diversas funciones de las hogueras

Las excavaciones han demostrado que, a lo largo de las diferentes ocupaciones, se encendieron numerosas hogueras. En algunas unidades arqueológicas se han documentado más de cuarenta hogares. La abundancia indica que el fuego formaba parte esencial de la vida cotidiana de los grupos neandertales que pasaban por este espacio.

Alrededor de los hogares se realizaban actividades muy diversas. Los restos líticos permiten observar que cerca del fuego se tallaban y reparaban herramientas de piedra. Los restos de fauna, aunque a menudo aparecen muy fragmentados, también indican actividades relacionadas con el procesamiento y el consumo de animales. De este modo, las hogueras actuaban como puntos centrales de la actividad humana, espacios para calentarse, iluminar el abrigo, transformar alimentos, trabajar herramientas y organizar la vida del grupo.

Algunas estructuras de combustión aparecen situadas cerca de la pared del abrigo. Esta ubicación no parece casual: situar el fuego en estos puntos podía ayudar a aprovechar mejor la luz y el calor, convirtiendo la pared rocosa en una superficie que amplificaba los efectos de la hoguera. También se han identificado indicios de mantenimiento y limpieza de los hogares, como el vertido de cenizas, un hecho que revela un uso planificado y repetido del fuego.

Una ventana a la vida neandertal en el Prepirineo

La Roca dels Bous no era un asentamiento permanente, sino un espacio ocupado de manera recurrente durante milenios. Los grupos neandertales llegaban hasta allí, permanecían durante periodos probablemente cortos y desarrollaban actividades relacionadas con la caza, el procesamiento de alimentos, la fabricación de herramientas y el aprovechamiento de los recursos del entorno.

Su ubicación era estratégica: el abrigo se encuentra en un punto de conexión entre la llanura de Lleida y los relieves prepirenaicos, cerca del río Segre y de zonas donde se podían obtener materias primas para fabricar herramientas. El paisaje, hoy atractivo para los amantes de la naturaleza y el turismo activo, también fue un corredor importante para los grupos humanos prehistóricos.

Las dataciones sitúan las ocupaciones de la Roca dels Bous aproximadamente entre hace 55.000 y 48.000 años, en un periodo marcado por importantes cambios climáticos. En este contexto, la gestión y el uso recurrente del fuego debieron de ser fundamentales. Las hogueras no solo ayudaban a soportar el frío o la oscuridad, sino que estructuraban el espacio y la vida social dentro del abrigo.

Un espacio para visitar y comprender la prehistoria

Uno de los grandes valores de la Roca dels Bous es que no es solamente un espacio de investigación científica, sino también un yacimiento abierto a la ciudadanía. Su musealización ha permitido convertirlo en una experiencia de divulgación del patrimonio prehistórico, con visitas pensadas para facilitar la comprensión de un registro arqueológico que, a simple vista, puede resultar difícil de interpretar.

Las tabletas digitales y los recursos audiovisuales ayudan al visitante a imaginar cómo era este espacio hace decenas de miles de años. Allí donde hoy se observan piedras, sedimentos y marcas oscuras en el suelo, la tecnología permite recrear escenas de la vida neandertal: la talla de herramientas, el uso del fuego, la preparación de alimentos o la organización del abrigo.

La combinación de investigación, paisaje y divulgación convierte la Roca dels Bous en una visita muy recomendable para descubrir la Noguera desde una perspectiva diferente. Es una propuesta ideal para familias, para personas interesadas en la historia y para todos aquellos que deseen comprender cómo la arqueología nos ayuda a reconstruir el pasado.

Visitar la Roca dels Bous es acercarse a un fuego antiguo que todavía hoy continúa contando historias. No es necesario imaginarlo como una escena extraordinaria o ritual, sino como una parte esencial de la vida: un punto de encuentro, de trabajo, de calor y de supervivencia. Un fuego que, después de miles de años, nos permite observar de cerca la vida de los neandertales en la Noguera.

Publicado por Youssef Haouriqui el 23 de julio de 2026 a las 10:00h

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