En este itinerario recuperamos senderos históricos del término de Olivella empleados para subir al Castillo, llegar a los caseríos, para ir a la viña, pastar los rebaños o limpiar la ropa cuando los pozos eran bajos. Todo ello dando un paseo etnológico y paisajístico por el parque del Garraf.
La distancia del itinerario es de 6,07 Km, con un desnivel de 240 metros. Duración aproximada: 1 hora y 42 minutos.
Este es un itinerario etnológico y paisajístico por el término municipal de Olivella, que nos muestra una serie de elementos patrimoniales relacionados con el establecimiento en el territorio, los usos y recursos de este paisaje áspero y sus valores naturales.
Una primera parte, de subida por estrechos caminos y senderos, une el pueblo con sus orígenes milenarios, el Castillo Viejo del que se tienen referencias del año 992, y pasa cerca de elementos tan singulares como la era de Can Pau, el roble y la balsa del Pozo de los Machos, la Barraca del Borregaire, la Fuente del Rector y sus madroños, la iglesia románica de San Pedro del Castillo Viejo (s. XIII). En todo el recorrido la huella del hombre se hace evidente; el terreno en bancales pone de manifiesto antiguos cultivos de vid, olivo y cereales.
Siempre acompañados de un bosque invasor de pino blanco en diferentes estadios de desarrollo, o de maleza y matorrales de romero en las partes soleadas y pedregosas; de campos abancalados abandonados de antiguos olivos y antes viñedos; todo ello, salpicado de una pequeña palmera representativa del parque del Garraf: el palmito.
En el Castillo, el relieve y el paisaje vegetal del Garraf se hace evidente en plenitud. Desde allí arriba, si tiene suerte o paciencia, también podremos ver el vuelo de un bonito rapaz en frágil estado de conservación: el águila perdicera.
De bajada, ahora por pistas más cómodas, rodearemos el cerro del Castillo para ir a buscar la riera de Begues. Antes pasaremos por la masia abandonada de Vendrell y sus campos de cerezos muertos.
La riera, seca, nos acerca a la cueva de Can Muntaner y su humedad escondida permite desarrollar bonitos recortes de encinar contrapuestos al ambiente seco que hemos pisado. Las avenidas ocasionales erosionan los guijarros y piedras del arroyo y cuando el agua se esconde en el freático, abastece el pozo y la noria de Can Duran.
Por último, rodearemos los llanos de los bancales, en Can Muntaner y Can Duran para darnos cuenta que aún hoy, hay tierras aptas y de rendimiento para el cultivo de la viña.
Fuente: NODE Garraf
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