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Capilla de Sant Simplici (Santa Eulàlia de Ronçana)

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La Capilla de Sant Simplici, situada en Santa Eulàlia de Ronçana, es un interesante ejemplo del patrimonio religioso de origen románico. Este pequeño templo, rodeado de historia y tradiciones, ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos y conserva elementos arquitectónicos que permiten descubrir su evolución desde la Edad Media hasta la actualidad.

La primera referencia documental de la capilla data del año 1232, cuando Guillem de Centelles dejó la masía de Sant Simplici a su hijo Bernat. Posteriormente, en 1389, el párroco Nicolau Oromir hizo un legado a esta capilla, confirmando su importancia dentro de la vida religiosa de la parroquia de Santa Eulàlia.

El edificio presenta una planta rectangular de una sola nave con ábside semicircular y una cubierta de teja árabe a dos aguas. La fachada principal destaca por su pequeño campanario de espadaña, con una única abertura, y por un óculo de piedra situado justo debajo. La portada conserva un dintel con la inscripción «IHS/MA/ANY/1568», testimonio de la importante reforma realizada durante el siglo XVI.

En el siglo XVIII se introdujeron nuevas modificaciones, entre las que destaca la construcción, en el año 1730, de un altar lateral dedicado a Santiago Apóstol. En el lado norte del templo se adosó una masía que quedó integrada en el conjunto arquitectónico y que conserva elementos tradicionales, como las aberturas de ladrillo y un reloj de sol.

Una de las curiosidades más singulares de Sant Simplici es que la casa del ermitaño también funcionó como escuela desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX. En el año 1776, el ermitaño ya ejercía como maestro, convirtiendo este espacio en un punto de encuentro religioso y educativo para los habitantes de la zona.

La capilla también era conocida por su tradicional romería del mes de julio, interrumpida a raíz de la Guerra Civil, durante la cual el edificio sufrió desperfectos. Las obras de restauración comenzaron en 1991 y la romería se recuperó en el año 1997. Hoy, la Capilla de Sant Simplici sigue siendo un valioso testimonio de la historia, la arquitectura y las tradiciones populares de Santa Eulàlia de Ronçana.