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Descubre los Correfocs: la fiesta que enciende las calles

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Los correfocs son una de las expresiones más intensas, populares y reconocibles de la cultura festiva catalana, una celebración en la que el fuego, la música y la participación popular transforman las calles en un escenario lleno de energía. Cuando cae la noche, los diablos salen a bailar entre chispas, las bestias festivas avanzan rodeadas de humo y los tamborileros marcan un ritmo constante que invita al público a entrar en la fiesta, no como simple espectador, sino como parte activa de un ritual colectivo.

En esencia, un correfoc es un pasacalle de fuego protagonizado por pandillas de diablos, demonios u otros personajes del imaginario fantástico, que recorren plazas y calles encendiendo carretillas y otros artificios pirotécnicos. A menudo les acompañan figuras de bestiario festivo, como dragones, "víbries", bueyes, águilas u otros animales reales o mitológicos que escupen fuego y dan a la fiesta una fuerza visual muy poderosa. Todo ello se completa con el sonido de los tambores, que marcan el paso de los diablos, aceleran el ambiente y crean una atmósfera vibrante, casi hipnótica, en la que el humo, la pólvora y las chispas forman parte de la experiencia.

Una de las grandes particularidades del correfoc es que el público no queda al margen de la acción, mucha gente se viste con ropa vieja, de lana, de algodón y manga larga, se cubre la cabeza con un sombrero o pañuelo y se adentra en el recorrido para saltar bajo las chispas, correr junto a los diablos o seguir a las bestias de fuego.

La participación es lo que hace que el correfoc sea tan especial, porque la frontera entre quien actúa y quien mira se desdibuja hasta que todo el mundo acaba formando parte de un mismo movimiento festivo. El fuego, que en otros contextos puede generar respeto o miedo, se convierte aquí en un elemento de juego, comunidad y celebración compartida.

De las raíces medievales al correfoc moderno

Aunque la palabra "correfoc" es relativamente moderna, la tradición que lo hace posible viene de muy lejos, el fuego y la pólvora han estado presentes durante siglos en las fiestas catalanas, especialmente en procesiones, bailes populares, representaciones teatrales callejeras y celebraciones vinculadas al calendario religioso y festivo.

Uno de los antecedentes más importantes es el Baile de Diablos, una manifestación de origen medieval en la que los demonios representaban a menudo la lucha simbólica entre el bien y el mal, con un componente teatral, burlesco y transgresor que con el tiempo fue incorporando el uso festivo de la pólvora.

En 1979, en el marco de las Fiestas de la Merced de Barcelona, se organizó un encuentro de dragones y bestias festivas con la participación de grupos venidos de diferentes poblaciones catalanas. Durante ese pasacalle, algunos espectadores, en lugar de limitarse a mirar cómo pasaban los diablos y las bestias, se pusieron a correr y bailar bajo el fuego, mezclándose con los protagonistas del acto y convirtiendo ese desfile en una fiesta mucho más participativa.

Al año siguiente, en 1980, el acto se repitió y ya se presentó oficialmente como Fiesta del Correfoc, a partir de ese momento, el nombre hizo fortuna y se extendió rápidamente por muchas poblaciones catalanas, hasta el punto de que hoy es difícil imaginar una fiesta mayor sin algún tipo de correfoc. El modelo era nuevo, pero recogía elementos muy antiguos, los bailes de diablos, el bestiario, la pólvora, la música callejera y la voluntad de convertir el espacio público en un lugar de encuentro, expresión y participación popular.

Diablos, bestias e identidad popular

Los diablos son los grandes protagonistas del correfoc. Organizados en grupos, cada grupo tiene su forma de vestir, de moverse y de relacionarse con el fuego, lo que hace que cada pueblo o barrio viva esta tradición con un estilo propio. Su indumentaria suele ser resistente y gruesa, a menudo hecha de algodón o ropa de saco, pudiendo estar decorada con motivos infernales, símbolos locales o elementos fantásticos. En muchos grupos también aparecen figuras destacadas como Lucifer o la Diablosa, que dirigen el grupo y llevan ceptrots o estructuras de fuego más espectaculares.

A su lado, el bestiario festivo completa ese universo simbólico. Dragones, "víbries", mulasas, bueyes y otras figuras avanzan entre la gente como si los imaginarios medievales hubieran vuelto a la vida, mientras el fuego que sale de su boca, de los cuernos o de las alas llena el recorrido de chispas y humo. La música de los tamborileros acaba de dar forma a la escena, porque sin el ritmo de los tambores el correfoc perdería buena parte de su intensidad; son ellos quienes ordenan el movimiento, crean tensión y hacen crecer la energía del momento.

Hoy hay correfocs muy conocidos en todo el país. El de la Mercè, en Barcelona, es uno de los más multitudinarios y espectaculares, mientras que el de Santa Tecla, en Tarragona, llena la Parte Alta de fuego, música y bestias festivas. El Aquelarre de Cervera combina el correfoc con una puesta en escena vinculada a la brujería y al imaginario esotérico, y la Fiesta Mayor de Vilafranca del Penedès mantiene una fuerte tradición de Ball de Diables. También cabe mencionar la Patum de Berga, que aunque no es exactamente un correfoc en el sentido estricto, es una de las grandes fiestas del fuego de Cataluña y un referente imprescindible para entender la fuerza de este elemento dentro de la cultura popular.

Correfoc de la Mercè

Correfuego de la Mercè

El correfoc sigue evolucionando, porque cada generación añade nuevas formas, nuevos ritmos y nuevas formas de participar, pero mantiene intacta su esencia, convertir la calle en un espacio de fiesta compartida. Es una tradición que combina riesgo controlado, teatro, música, fuego e identidad colectiva, y que expresa como pocas la vitalidad de la cultura popular catalana.

Bajo una lluvia de chispas, entre tambores y diablos, el correfoc recuerda que la fiesta no sólo se contempla, sino que también se corre, se baila y se vive.

Publicado por Youssef Haouriqui el 4 de agosto de 2026 a las 09:12h

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