La leyenda de la Cocollona de Girona
Hay leyendas que hablan de dragones, brujas o hadas, pero en Girona existe una criatura única en todo el folclore catalán: la Cocollona, un ser tan raro como fascinante, con cuerpo de cocodrilo y alas de mariposa.
Su historia es una de las más singulares de la ciudad. No habla de héroes ni batallas, sino de injusticia, transformación y esperanza. Una leyenda que, todavía hoy, sigue nadando entre las aguas del Onyar.
La novicia que no quería callar
La tradición explica que, hace muchos siglos, en la orilla izquierda del río Onyar, en el barrio del Mercadal, había un convento de monjas. Pero esas religiosas vivían muy alejadas de los ideales de recogimiento y devoción que profesaban.
Entre todas ellas se encontraba una joven novicia, humilde y profundamente religiosa. Era la única que mantenía una fe sincera y no dudaba en recriminar a sus compañeras la vida desordenada que llevaban.
Sus constantes reproches acabaron despertando el odio de la comunidad.
Para acallarla, las monjas la encarcelaron en una celda subterránea, cerca del lugar donde la acequia Monar desemboca en el río Onyar. Nadie podía verla. Nadie podía ayudarle.
La misteriosa transformación
Pasaron los años.
La oscuridad permanente, la humedad de la mazmorra y la falta de alimento fueron transformando el cuerpo de la novicia. Poco a poco, su piel se cubrió de escamas hasta convertirse en una criatura parecida a un cocodrilo.
Pero su alma seguía siendo pura.
Y, según la leyenda, aquella bondad provocó un nuevo prodigio, en su espalda le crecieron unas grandes alas de mariposa, delicadas y llenas de colores luminosos.
Así nació la Cocollona, una criatura imposible que reunía la fuerza de un reptil y la belleza de una mariposa.
El espíritu del río Onyar
La novicia murió sola, sin que nadie le devolviera la libertad.
Desde entonces, explican que su espíritu empezó a aparecer en las aguas del río Onyar, muy cerca del lugar donde había sido encarcelada, entre el actual Puente de Piedra y el Puente de las Peixateries Velles.

Sólo hay un momento en que es posible verla.
Las noches de luna llena, poco antes de que despunte el día, cuando la niebla cubre el río y Girona todavía duerme.
Dicen que las personas más sensibles pueden distinguir la figura translúcida de un gran cocodrilo con alas de mariposa nadando silenciosamente río arriba y río abajo.
Cuando sale el primer rayo de sol, la Cocollona desaparece entre la niebla hasta la siguiente luna llena.
Una leyenda nacida en Girona
A diferencia de muchas leyendas medievales, la historia de la Cocollona tiene un origen bastante reciente. Fue creada a finales de los años sesenta por un grupo de artistas e intelectuales gerundenses vinculados a la escena cultural de la ciudad. El personaje nació a partir de una divertida confusión infantil entre las palabras "cocodrilo" y "mariposa", que dio lugar al nombre de la Cocollona.
Con los años, aquel relato inventado arraigó con tanta fuerza que hoy forma parte del imaginario popular gerundense, hasta el punto de que mucha gente le considera una leyenda tradicional más.
La criatura más querida de Girona
Hoy, la Cocollona es uno de los personajes más emblemáticos de Girona. Aparece en murales, títeres, actividades culturales y rutas de leyendas que recorren el Barri Vell, junto a otras figuras populares como el Tarlà, el Banyeta o la leyenda del Xuixu.
Quizás este es su verdadero encanto; la Cocollona nos recuerda que las leyendas no siempre deben haber nacido hace mil años. A veces, basta una buena historia para que una ciudad la adopte como suya.
Y así, cuando la luna llena se refleja sobre las aguas tranquilas del Onyar, todavía hay quien mira con atención el río. Por si, entre la niebla y el silencio, aparecen unas alas de mariposa sobre el lomo escamoso de la criatura más misteriosa de Girona.
Publicado por Youssef Haouriqui el 28 de julio de 2026 a las 10:12h