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Feria de las Brujas de Sant Feliu Sasserra: un viaje al pasado más oscuro del Lluçanès

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Cuando llega Todos los Santos, Sant Feliu Sasserra cambia de fisonomía. Las calles del casco antiguo se llenan de personajes, puestos, música y representaciones teatrales, y durante unas horas este pequeño municipio del Lluçanès vuelve simbólicamente al siglo XVII. No es una recreación cualquiera: detrás de la Feria de las Brujas de Sant Feliu Sasserra hay una historia real de persecución, juicios y mujeres condenadas injustamente.

La cita principal se celebra cada 1 de noviembre, mientras que la noche anterior, el 31 de octubre, tiene lugar la Fes-ta Bruixa. En 2026 la Feria volverá a celebrarse el 1 de noviembre y convertirá, un año más, el pueblo en un gran escenario al aire libre.

Teatro de calle, artesanía, danza, música y personajes inspirados en el imaginario de la brujería conviven durante la jornada. Pero la fiesta tiene también una dimensión mucho más profunda: recuperar la memoria de unas mujeres que, siglos atrás, fueron acusadas de brujería en un contexto de miedo, superstición y conflictos sociales.

Una feria que nace de una historia real

Para entender esta celebración hay que retroceder unos cuatrocientos años.

A comienzos del siglo XVII, Cataluña vivió una intensa persecución contra mujeres acusadas de brujería. Sant Feliu Sasserra tenía entonces una importancia administrativa considerable, ya que era la sede de la Curia de la subveguería del Lluçanès. Esto hizo que allí se celebraran juicios relacionados con delitos comunes, pero también procesos contra mujeres señaladas como brujas.

La documentación conservada permite conocer parte de estos hechos. Entre 1618 y 1648 se procesó en Sant Feliu Sasserra a veintitrés mujeres acusadas de brujería, seis de las cuales acabaron en la horca. La justicia ordinaria, y no la Inquisición, tuvo un papel determinante en estos procesos en el Lluçanès.

Uno de los personajes que aparece en esta historia es Cosme Soler, conocido como Tarragó, que actuaba como descubridor de brujas. En 1618 identificó a varias mujeres de la zona como supuestas brujas, entre ellas Felipa Gallifa, Marquesa Vila y Montserrat Fàbregas, conocida como la Graciana. Las acusaciones daban inicio a unos procesos que hoy sabemos que estaban muy lejos de ofrecer garantías judiciales.

La persecución debe entenderse en el contexto de una sociedad marcada por las supersticiones, las tensiones sociales y la necesidad de encontrar culpables ante las desgracias cotidianas. Mujeres que preparaban remedios, curanderas o simplemente personas en una posición vulnerable podían convertirse en objeto de sospecha.

La actual Feria de las Brujas quiere precisamente rescatar esta memoria. En lugar de glorificar la persecución, recuerda a sus víctimas y transforma unos episodios trágicos del pasado en una herramienta para conocer la historia del territorio.

Feria de las Brujas de Sant Feliu Sasserra

Todo un pueblo convertido en escenario

La Feria de las Brujas se celebra en Sant Feliu Sasserra desde el año 2000 y, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los acontecimientos más representativos del municipio. La implicación de los vecinos tiene mucho que ver con ello: representaciones teatrales, bailes y actividades han ido pasando de una generación a otra hasta convertir la fiesta en parte del patrimonio cultural local.

Durante el Día de Todos los Santos, pasear por el casco antiguo significa encontrarse con artesanos, personajes caracterizados, música y escenas que evocan la vida del siglo XVII.

Las representaciones teatrales son uno de los grandes ejes de la jornada. Cada edición construye una historia vinculada a la persecución por brujería y transporta a los espectadores a la sociedad rural de la época. El relato se desarrolla en diferentes espacios del pueblo, de modo que el visitante deja de ser un simple espectador sentado ante un escenario y pasa a moverse por el mismo paisaje donde tuvieron lugar los hechos históricos.

El mercado contribuye también a crear ambiente. Artesanía, productos locales, hierbas medicinales y elementos vinculados al imaginario de la brujería ocupan las calles mientras diferentes personajes interactúan con los visitantes.

Uno de los momentos más simbólicos está relacionado con el Serrat de les Forques, situado en un extremo del pueblo. Su nombre ya permite imaginar su pasado: era el lugar vinculado a la ejecución de las personas condenadas por la Curia. La tradición sitúa también en este punto la ejecución, en 1767, de Maria Pujol, conocida como la Napa.

De esta manera, el propio pueblo forma parte de la narración.

La Fes-ta Bruixa, la víspera más mágica

La celebración comienza antes del día grande.

La noche del 31 de octubre Sant Feliu Sasserra vive la Fes-ta Bruixa, organizada por la Associació Cultural Q-FOIS, una propuesta que combina disciplinas escénicas y ofrece una interpretación más contemporánea y transgresora de las historias relacionadas con la brujería.

Es, de alguna manera, la puerta de entrada a un fin de semana en el que historia, cultura popular y espectáculo se mezclan constantemente.

Al día siguiente, con la luz del día, la Feria toma el relevo y ofrece una propuesta de carácter más familiar. La combinación de representaciones, mercado y ambientación permite acercarse a este episodio histórico desde perspectivas muy diferentes.

Una visita que puede continuar todo el año

La vinculación de Sant Feliu Sasserra con la historia de la brujería no termina el 1 de noviembre.

El municipio cuenta con el Centro de Interpretación de la Brujería, un espacio dedicado a explicar las creencias populares, las costumbres y, sobre todo, los procesos de persecución que sufrieron muchas mujeres durante los siglos XVI y XVII.

La exposición combina explicaciones con recursos audiovisuales y aborda tanto el imaginario relacionado con la brujería como la realidad más dura de los juicios, la tortura y las condenas. Una de las opciones permite completar la experiencia con una visita por el pueblo y llegar hasta el Serrat de les Forques.

Es una buena alternativa para quien quiera profundizar en la historia después de vivir la feria, pero también para descubrir este patrimonio en cualquier otra época del año.

Mucho más que brujas, escobas y pociones

La magia, las leyendas y la iconografía tradicional de las brujas hacen que la feria sea visualmente atractiva. Pero quedarse solo con esta parte sería perderse buena parte de su significado.

Detrás de cada juicio recreado y de cada historia está el recuerdo de un fenómeno que tuvo consecuencias muy reales. La fiesta transforma esta memoria en cultura popular y permite explicarla a nuevas generaciones sin renunciar al espectáculo, la música o la diversión.

Quizá por eso la Feria de las Brujas se ha consolidado con tanta fuerza en Sant Feliu Sasserra. No es una fiesta que pudiera tener lugar indistintamente en cualquier municipio: está profundamente ligada al lugar donde se celebra, Sant Feliu Sasserra.

Este 1 de noviembre, volver a caminar por sus calles será también una manera de recorrer una parte difícil de nuestra historia. Entre artesanos, música, teatro y personajes surgidos del imaginario popular, Sant Feliu Sasserra nos recuerda que detrás de las leyendas de brujas hubo, antes que nada, mujeres de carne y hueso.

Y esta es, probablemente, la historia más importante que cuenta la Feria.

Publicado por Youssef Haouriqui el 12 de octubre de 2026 a las 08:01h

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