Carles Farràs: 30 años construyendo la Sagrada Família
Arquitecto técnico y berguedà, Carles Farràs lleva 30 años trabajando en el Templo de la Sagrada Familia. A lo largo de este tiempo ha asumido diversas responsabilidades, siendo actualmente jefe de gestión de suministros y homologaciones. Entre sus tareas hay una tan singular como esencial: seleccionar y adquirir las piedras más adecuadas de todo el mundo para continuar construyendo la Basílica.
Trabajar cada día en una de las obras arquitectónicas más emblemáticas del planeta no le ha hecho perder, sin embargo, la conexión con el territorio. Hablar con él es hablar de montaña, mar, cultura popular y patrimonio.
Una Cataluña que se anda, se celebra y se construye
¿Cuál es tu rincón favorito de Cataluña?
Hay muchos. Tenemos la suerte de vivir en un país muy diverso y lleno de lugares espectaculares.
Soy del Berguedà, y en mi comarca podría decir muchos: es una zona de montaña muy concurrida por la proximidad con el área metropolitana.
Más allá del Berguedà, me gusta mucho el Empordà: Calella de Palafrugell, Sant Martí de Empúries en l'Escala o Cadaqués son lugares que frecuento a menudo. Y para quienes les gusta andar, recomiendo hacer los caminos de ronda -yo los he recorrido todos, de Portbou a Blanes.
¿Hay algún sitio de Cataluña que te traiga recuerdos de infancia?
Sí, dos sitios muy especiales.
Uno es Torredembarra, en el Tarragonès, donde tengo familia y donde pasaba buena parte de los veranos. El otro es Borredà, en el Berguedà, adonde fui muchos años de colonias.
Tengo la suerte de que me gusta tanto la playa como la montaña y en Catalunya lo tenemos todo.
¿Qué experiencia o tradición catalana crees que todo el mundo debería vivir al menos una vez?
Sin duda, la Patum de Berga. Aparte de ser patumaire, es una fiesta que no deja indiferente a nadie. La gente de Berga la llevamos en nuestro ADN, y cada etapa de la vida la vives diferente.
Desde 2005 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
¿Y desde el punto de vista arquitectónico?
La Sagrada Família, sin duda.
Tenemos la suerte de que un arquitecto genial como Antoni Gaudí fuera de nuestra casa y pudiera dedicar 43 años de su vida al proyecto. El resultado es evidente, una de las grandes maravillas arquitectónicas del mundo, con cerca de 5 millones de visitantes anuales.
Por lo general, destacaría también todo el patrimonio románico y modernista que tenemos en Cataluña.
¿Qué rincón de Cataluña todavía tienes pendiente de descubrir?
Seguro que hay muchos, porque a menudo repetimos los sitios habituales.
Para concretar uno: el Besiberri Nord. Es el único 3.000 de Cataluña que me queda pendiente. Espero poder subirlo pronto.

El Besiberri Nord, en el Parque Nacional de Aigüestortes, con 3015 metros de altitud es una de las cimas más emblemáticas del Pirineo catalán.
Turismo y futuro de la Sagrada Familia
¿Cuáles son los principales retos derivados del turismo masivo?
Somos un país turístico por situación, clima, patrimonio natural y arquitectónico, gastronomía…
El gran reto es controlar la masificación para ser respetuosos con los lugares y no perder calidad en la experiencia de visita.
Cuando la Sagrada Familia esté terminada, ¿qué cambiará?
Creo que no habrá demasiada diferencia. Ahora uno de los alicientes es que es una obra en construcción, pero cuando esté finalizada seguirá siendo una de las grandes maravillas arquitectónicas del mundo.
Seguirá siendo un sitio de visita turística, pero también un espacio de oración y peregrinación para creyentes de todas partes.

Carles Farràs vive el patrimonio desde dentro: lo construye, protege y piensa.
Entre las montañas del Berguedà, los caminos de ronda del Empordà y las piedras que cada día dan forma a la Sagrada Família, su mirada nos recuerda que el territorio es mucho más que un paisaje: es una responsabilidad compartida.
Porque el patrimonio no sólo se admira. También se cuida y se vive.
Publicado por Youssef Haouriqui el 7 de abril de 2026 a las 08:54h