Cuando viajar también significa estar conectado
Planificar una escapada suele centrarse en elegir alojamiento, descubrir restaurantes y preparar una ruta para aprovechar cada día. Sin embargo, hay otro aspecto del viaje que merece atención: la seguridad digital. Hoy es habitual consultar reservas desde el teléfono, utilizar aplicaciones de mapas, comprar entradas online o conectarse a redes Wi-Fi fuera de casa.
Durante un viaje, además, dependemos de numerosos servicios digitales al mismo tiempo. Una cuenta de correo puede contener confirmaciones de vuelos y hoteles, mientras que las aplicaciones bancarias permiten gestionar gastos desde cualquier lugar. Si una contraseña se reutiliza en varios servicios, un problema con una sola cuenta puede terminar afectando a otras.
Por eso, preparar el teléfono y las cuentas antes de salir puede ser tan útil como revisar el equipaje.
El teléfono se ha convertido en una pequeña oficina de viaje
El móvil concentra una cantidad considerable de información. Fotografías, documentos, conversaciones, reservas, datos de contacto y aplicaciones financieras pueden estar disponibles desde un único dispositivo.
Esto resulta especialmente práctico cuando se viaja, pero también significa que perder el teléfono o acceder a una red poco fiable puede tener consecuencias mayores de lo que parece.
Antes de salir, conviene activar un método de bloqueo seguro y mantener actualizado el sistema operativo. También es recomendable revisar qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación, fotografías, contactos o archivos. Algunas aplicaciones necesitan determinados permisos para funcionar, pero otras pueden solicitar más información de la necesaria.
Una copia de seguridad reciente ofrece además una protección adicional. Si el dispositivo se pierde, se rompe o deja de funcionar, buena parte de la información puede recuperarse sin depender exclusivamente del teléfono.
El problema de utilizar la misma contraseña en todas partes
Durante un viaje pueden acumularse muchas cuentas: aerolíneas, alojamientos, alquiler de vehículos, restaurantes, servicios de transporte y plataformas de ocio. Utilizar una contraseña diferente para cada servicio puede parecer incómodo, pero reduce considerablemente el impacto de una filtración.
Aquí puede resultar práctico utilizar un gestor de contraseñas para almacenar credenciales únicas sin tener que memorizarlas todas. En lugar de utilizar una contraseña sencilla y repetida, cada cuenta puede disponer de una combinación diferente y más difícil de adivinar.
El acceso al administrador de contraseñas debe estar protegido con una contraseña principal robusta y, cuando esté disponible, autenticación multifactor. Así se añade una segunda barrera en caso de que las credenciales principales sean descubiertas.
Wi-Fi público: comodidad que requiere cierta precaución
Aeropuertos, estaciones, hoteles, cafeterías y otros espacios turísticos suelen ofrecer conexión inalámbrica gratuita. Es una herramienta muy útil cuando no se dispone de datos móviles, pero conviene comprobar cuidadosamente a qué red se está accediendo.
Una red con un nombre parecido al de un establecimiento puede no pertenecer realmente a él. Antes de introducir credenciales o información sensible, es preferible confirmar con el personal del lugar cuál es la red oficial.
Para tareas especialmente delicadas, como acceder a determinados servicios financieros, puede ser más prudente utilizar los datos móviles cuando sea posible. También conviene evitar realizar operaciones importantes desde dispositivos públicos o compartidos.
Reservas, entradas y mensajes que parecen auténticos
Los viajeros son un objetivo atractivo para los intentos de phishing porque suelen estar esperando comunicaciones relacionadas con vuelos, hoteles o reservas. Un mensaje que avisa de un supuesto problema con una tarjeta o de una modificación de horario puede parecer completamente legítimo cuando se recibe justo antes de un viaje.
Los enlaces incluidos en mensajes inesperados merecen especial atención. En lugar de utilizar directamente el enlace recibido, es preferible abrir la aplicación oficial o escribir manualmente la dirección del servicio en el navegador.
También conviene desconfiar de solicitudes urgentes de pago. Un mensaje que afirma que una reserva será cancelada en pocos minutos si no se introduce una tarjeta puede estar diseñado precisamente para provocar una reacción impulsiva.
Menos información pública, menos oportunidades de abuso
Compartir fotografías del viaje puede ser una forma estupenda de conservar recuerdos y mantener el contacto con amigos. Sin embargo, publicar determinados detalles en tiempo real puede revelar información innecesaria.
Una fotografía frente a un hotel puede indicar dónde se encuentra una persona, mientras que una publicación sobre varios días fuera de casa puede revelar que una vivienda está vacía. No significa que haya que dejar de compartir experiencias, sino pensar en qué información acompaña a cada publicación.
También es recomendable revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales y limitar quién puede consultar determinados contenidos.
Proteger las cuentas antes de salir
Una pequeña revisión previa puede evitar problemas durante el viaje. Conviene comprobar que las cuentas principales tienen contraseñas diferentes, activar la autenticación de dos factores cuando esté disponible y mantener actualizados teléfono y aplicaciones.
También merece la pena guardar de forma segura los datos necesarios para recuperar las cuentas. Los códigos de recuperación no deberían almacenarse en una conversación abierta o en una fotografía fácilmente accesible desde el móvil.
Por último, revisar las sesiones activas de las cuentas permite detectar dispositivos que ya no deberían tener acceso. Si aparece una sesión desconocida, es recomendable cerrarla y cambiar la contraseña correspondiente.
Viajar con una rutina digital sencilla
La seguridad digital durante un viaje no requiere convertir cada conexión en un proceso complicado. Muchas medidas consisten simplemente en utilizar contraseñas diferentes, mantener los dispositivos actualizados, comprobar las redes antes de conectarse y pensar dos veces antes de abrir un enlace inesperado.
Estas prácticas son especialmente útiles cuando todo lo relacionado con el viaje depende del teléfono. Cuanto más central sea el dispositivo para consultar reservas, orientarse, comunicarse y realizar pagos, más importante resulta mantener protegidas las cuentas que permiten acceder a esa información.