Anoia
¡Bienvenidos a Anoia!
Anoia es una comarca integrada por territorios de características diversas, que se han agrupado para formar un rico rompecabezas lleno de contrastes.
Te atraparán sus paisajes rurales, con masías diseminadas y pequeños pueblos llenos de encanto donde podrás comprar productos de proximidad, visitar un patrimonio histórico imponente como los castillos medievales o las ermitas escondidas y vivirás en medio de un entorno natural donde podrás practicar el deporte que más te guste.
Anoia es territorio de territorios, mosaico de una amplia y variada gama de colores y matices que la hacen singular y única.
Anoia es diversidad. Y ésta es su singularidad, ésta es su personalidad y lo que verdaderamente la hace única. Anoia es una comarca histórica de paso y asentamiento, es una tierra que a lo largo de los siglos ha sumado culturas, ha aglutinado diversas maneras de pensar y de actuar, ha visto pasar a grandes viajeros y sencillos comerciantes o ganaderos, en medio de Cataluña ha señalado la divisoria entre la Cataluña Vieja y la Cataluña Nueva y, en la actualidad.
Anoia tiene muchos atractivos. Visitarla significa:
- Descubrir un patrimonio industrial y museístico rico y variado, destacando el Museo de la Piel de Igualada, ubicado en antiguas factorías y curtidurías; el Museo Molino Papelero de Capellades, una antigua fábrica de papel, y el Museo de los Traginers, con una importante colección de carruajes y elementos relacionados con este oficio.
- Entender el hábitat y las condiciones de vida de los inicios de la humanidad en el Abric Romaní de Capellades, un yacimiento arqueológico del Paleontolítico medio, y descubrir el escalón perdido de la evolución de la humanidad con el “Pierolapithecus catalanicus”, conocido popularmente como Pau, en Els Hostalets de Pierola.
- Contemplar el rosario de castillos, torres de vigilancia e iglesias que marcaban los límites de la Marca Hispánica: La Pobla de Claramunt, La Tossa de Montbui, Òdena, Rubió, los Prats de Rei, Boixadors, Queralt, Miralles y Orpí.
- Vivir las fiestas y festivales, patrimonio cultural que sus habitantes no quieren perder, como por ejemplo la Fiesta del Timbaler o Feria de la Guerra del Francés en el Bruc, la Fiesta de los Traginers y Negociantes de Copons, la Feria de la Trashumancia de Pujalt, y la Fiesta de la Caldera, Feria de los Hostales y los Viajeros. Quiere decir también vivir el símbolo de su modernidad: el European Balloon Festival de Igualada y el Aerosport de Òdena.
- Disfrutar de la oferta de turismo rural, rellena de casas con encanto, dotadas de servicios de primera calidad y rodeadas de paisajes acogedores.
- Descubrir y probar la amplia oferta de productos alimenticios artesanales, tales como quesos, embutidos, aceite, vinos y cavas, legumbres, y el popular Garbancito de la Alta Anoia.
- Saborear la exquisita y singular oferta gastronómica del territorio.
- Pasearse por la atractiva oferta de tiendas de fábrica y outlets de Igualada.
- Descubrir la singularidad de sus paisajes, haciendo senderismo por los incontables caminos, volando en globo o subiendo a caballo o BTT.